LONDRES.- El renovador líder conservador David Cameron se afianzó como favorito de los comicios generales de mañana en Gran Bretaña, sobre las que planea, por primera vez desde 1974, la amenaza de un Parlamento sin mayoría absoluta. Según sondeos, los "tories", que sueñan con volver al poder después de tres gobiernos laboristas consecutivos, obtendrán entre el 33% y el 37% de los votos. Los laboristas del primer ministro Gordon Brown (entre 28% y 29%), luchan por el segundo puesto con los liberal demócratas de Nick Clegg, que ha perdido un poco de fuelle pero que puede tener la llave de un gobierno laborista.
La ventaja conservadora parece insuficiente para dar a Cameron la mayoría absoluta de 326 escaños en los Comunes, la Cámara baja, debido al peculiar sistema electoral vigente. Por otra parte, este sistema favorece claramente a los laboristas, que podrían lograr menos sufragios que nadie, pero más diputados. Sin embargo, una encuesta del instituto Ipsos Mori en 57 del centenar de circunscripciones consideradas decisivas, sugirió por primera vez que Cameron puede obtener una corta mayoría absoluta de dos escaños.
Con la cabeza
Ante esta incertidumbre, provocada en parte por la irrupción de Clegg en la lid, conservadores y laboristas tratarán hasta el último minuto de convencer a los numerosos indecisos. Brown, que busca legitimar en las urnas el cargo que heredó en 2007 de Tony Blair, dijo ayer que asumirá su plena responsabilidad si su partido pierde las elecciones. Esto fue interpretado como una admisión de la derrota, sobre todo después de que dos ministros de su gobierno instaron a votar "con la cabeza, no con el corazón". Con ello sugirieron que en aquellas circunscripciones en las que la batalla electoral sea entre conservadores y liberales demócratas, los votantes laboristas apoyen a los últimos. (AFP-NA)